miércoles, 30 de diciembre de 2015


A los amigos
donde quiera que se encuentren

Felicidades

Jerry Lee, Niurka y Norberto

Miércoles 30 de diciembre de 2015, a las 5 PM: Jerry Lee Fuentes, cumplido el reconocimiento de una semana de la casa de sus padres, forcejea ahora por iniciar la exploración de una de las terrazas. (Foto: Rui Ferreira.)

domingo, 27 de diciembre de 2015

A la distancia


Para escuchar la entrevista con Jorge Viera trasmitida por WADO 1280 (New York) el 17 de diciembre a las 3 PM (EST) pulse aquí.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La última victoria


22 de diciembre de 1988: Angola, Sudáfrica y Cuba firman los Acuerdos de Paz de Nueva York, que garantizan la implementación de la Resolución 435, y la retirada de todas las fuerzas cubanas y sudafricanas de Angola y Namibia. A la vez, Cuba y Angola firman un acuerdo bilateral por separado, que establece los plazos finales para completar la retirada de las tropas cubanas. Escribo esto a 27 años de distancia. Pero no aparece reflejado hoy en los servicios de Internet cubanos a mi alcance. Probablemente obedezca al hecho de que la inobjetable victoria diplomática de Cuba fue una obra de habilidad e inteligencia de uno de los cuadros más carismáticos y hábiles con que contaba la Revolución a fines de los 80: Carlos Aldana Escalante. Y, calculo, el hecho de que posteriormente cayera en desgracia, les impide enarbolar los estandartes. Yo estuve presente en ese momento de la firmas de los acuerdos en Naciones Unidas. De hecho, era miembro de la delegación cubana y participé en todas esas reuniones, desde que comenzaron en Londres, y luego en El Cairo, y a continuación en Ginebra, en Brazzaville y en Nueva York. Volé alto dentro de la Revolución, y esa época de los 80 me proporcionó mucha felicidad. Incluso, me proporcionó amigos inesperados. Uno de ellos fue el jefe del ejército sudafricano, el mayor general Jan Geldenhuys, que supuestamente debíamos demonizar, al menos a efectos de la propaganda, pero con el que establecí una rápida conexión debido a su pasión verdadera: la literatura. Y para mayor quebrantamiento ideológico desde nuestra perspectiva era un reconocido autor de libros infantiles. Una especie de afable Hans Christian Andersen pero al frente de la formidable maquinaria militar de los sudafricanos. “Carlos”, yo le decía a nuestro jefe de delegación, “¿por qué no le dedicas tu poemario?” Era también su debilidad subyacente y ya hasta la Unión de Escritores le había publicado un librito. “Oye, Brother” —Carlos me llamaba Brother— “¿Tú quieres convertir esto en una feria del libro?” Coño, qué pena que Fidel se hubiese ensañado de tal manera con Carlos Aldana y que el hermanito Raúl (que en definitiva había sido el mentor de Aldana desde los 60) no le hubiese tirado un cabo. De manera que hoy nadie puede celebrar aquel maravilloso triunfo. ¿Porque quién ha visto celebrar una batalla sin exhibir a sus capitanes?


martes, 22 de diciembre de 2015

Mensajes

Tomado de la versión digital de la entrevista "La Revolución Cubana no ha producido na más que guapería" de Xavi Ayén en La Vanguardia, Barcelona, 15/11/2015.

(Publicada en versión reducida en papel como "Todo en la revolución cubana es engañifa".)

Dicen de Norberto Fuentes (La Habana, 1943) que es uno de los hombres que más sabe sobre la Cuba de los Castro. Exiliado en Miami, ahora reedita —con retoques que básicamente son cortes, hasta dejar el libro en 665 páginas— La autobiografía de Fidel Castro (Stella Maris), publicada originalmente en el 2004, y en la que es el propio mandatario cubano, convertido en ente de ficción, quien explica su vida “pero los hechos son reales”. El autor nos atiende por Skype.

—¿Cuándo fue la última vez que vio a Fidel?

—El 2 de marzo de 1990.

—¿Y cómo fue ese encuentro?

—Tenebroso. Habían juzgado y fusilado a Ochoa y otros tres militares, oficialmente por tráfico de cocaína. Me puse muy farruco, estaba indignado. Ese día era el cumpleaños de Gorbachov, Jon Bon Jovi y un servidor. Para cortejarme, Fidel hizo un guatequito en la Casa de las Américas, y ahí nos vimos. Era el día en que los sandinistas perdieron las elecciones. Él me vio en ese estado de cabreo y se vino para atrás. Se produjo un silencio enorme.

—A usted ¿le sacan del país Gabo y William Kennedy?

—De la cárcel grande, que es la isla, salí en un avión Lear Jet de la presidencia de México, en 26 de agosto de 1994, junto a Gabo, resultado de las gestiones del escritor William Styron, el propio Gabo, y los presidentes Clinton, Salinas de Gortari y Fidel, este último a regañadientes.

—¿Fidel le ha leído?

—Mi libro se lo sabe de memoria. Me respondió retocando el libro-entrevista que le hizo Ignacio Ramonet, sin citarme, y luego publicó dos libros más, “La victoria estratégica” y “La contraofensiva estratégica”, de lo mejorcito que ha hecho. Siempre me decía que quería retirarse para ponerse a escribir. Pero, en su silla de ruedas, se ha dado cuenta con tristeza de que escribir no sustituye a la acción. Todo escritor es un vagabundo y él no, él es un gallito. Me tiene hackeado hasta los mismísimos cojones, esto que estamos hablando, tú no sabes lo que te espera...

—Usted sí, claro, como ha trabajado en los servicios secretos...

—¡Los servicios secretos! ¡Esa historia! No sabe cómo disfruto yo con esa leyenda, ja ja ja...

—¿Usted qué hacía exactamente?

—De periodista y escritor. Soy el único tipo en Cuba que no ha trabajado jamás para... bueno, es que allí todo es un órgano del Estado, y yo estaba en el diario Granma. Allí hasta los órganos sexuales son del Estado...

—Ya que lo menciona, en el libro se ve cómo recientemente los funcionarios digitalizan antiguas grabaciones en vídeo de encuentros sexuales de políticos...

—¡Sí, eso sobre todo! Tú no temples jamás en Cuba, amigo, que te miran por el agujerito...

—¿Y qué hay de las cintas sexuales de García Márquez?

—Me ha caído toda la prensa mundial encima por ese tema. Vayan a preguntar a quien lo dijo exhibiendo una total falta de ética (Arcadi Espada) o a los dueños de las cintas.

—No me dice nada más...

—No le quiero embarcar en eso. Pero, desde los tiempos de Kennedy, que los cubanos tienen los culos enlatados de todos los diplomáticos yanquis. Y no yanquis, es que son todos. Cuando apareció la técnica del vídeo fue una bendición, no había que revelar los negativos, y ahora con lo digital es aún más fácil.

—¿Todo esa parte del libro es real?

—Todo. La Revolución cubana es todo conspiración, un fenómeno en el que nada de lo que aparece en la superficie es verdad. Es la engañifa. En la superficie, el Che es un santo, y en realidad estaba loco por la muerte. Las broncas entre Fidel y el Che son brutales.

—Impresiona la frialdad con que Fidel o Raúl matan, a veces en cantidades industriales.

—Eso es más Raúl que Fidel, está más en él. Algunas decenas, no más... En Europa sí lo hacían ustedes más industrialmente.

—Todo lo que se habrá callado usted...

—¡Si casi hice mil páginas! Ya haré más libros...

-¿Y Fidelito, el hijo de Fidel?

—Lo educó Raúl, como a todos los hijos de Fidel que no son de Dalia, excepto Alina. En el 1993 o por ahí, a Fidelito, que estaba protegido en una campana de Faraday y no sabía nada de la vida, lo nombraron presidente de la comisión de energía atómica... pero descubrió la belleza de las nalgas de la mujer, en vez de fijarse en los neutrones. Se volvió loco y comenzó a gozar. Fidel lo sustituyó, lo descojonó sin que le temblara la mano y lo tuvo diez años apartado en una casa en La Habana, con un bonito televisor y todas las comodidades. Al final, a instancias de varia gente, lo dejó ir saliendo.

—¿Cuántos hijos tiene Fidel?

—Trece o quince, no le puedo dar el número exacto, todo lo hace por docenas.

—Va citando a las parejas de Fidel. ¿Cuál fue la mujer de su vida?

—Mirta Díaz-Balart, que lo quería mucho. Se separaron. Ahora se acaba de morir otra amante, la madre de Alina, una belleza de mujer... Mirta era angelical, muy dulce e infeliz.

—¿Fidel y usted cómo se conocieron?

—Somos amigos desde que estaba en la sierra. Me parecía que algo iba a pasar, que él traía algo en la bola. Él me pone la vista encima, negativamente, en 1968 cuando gané el premio Casa de las Américas con el primer libro disidente que se publica en Cuba. Pero no formé ningún lío. Hubo un enorme debate en el jurado. Jorge Edwards y otros emborracharon a Claude Couffon en el bar del Habana Libre y así consiguieron que firmara el acta donde me daban el premio.

—Heberto Padilla tuvo más problemas.

—Nueve meses después de mi premio, le dan otro a Padilla, por “Fuera de juego”, y él sí hablaba con extranjeros, quería el poder, se postulaba para ministro de cultura... era una presa fácil y Fidel se relame y dice: “Este es el hombre”. Padilla sirvió su cabeza en la mesa.

—¿Trató a Haydée Santamaría?

—Sí, la historiografía cubana dice que al novio de ella le sacaron los ojos y se los llevaron a la chica en la mano. Se suicidó, le dijo a Fidel que tenía problemas con Armando Hart pero él no la apoyó. Había tres instituciones de la cultura cubana con las que no podía meterse nadie: el ICAIC con Alfredo Guevara, la Casa de las Américas con Haydée y, la tercera, el Ballet Nacional, con Alicia Alonso. Todo lo demás era pasto de los servicios de seguridad.

—¿Quién mató al Che Guevara?

—Fidel le volvió la espalda y lo enviaron a la muerte. Tengo información exacta sobre eso.

—¿Es usted de izquierdas o ya no?

—Yo soy un escritor, eso es lo esencial. Ser de izquierdas o de derechas me puede inhibir a la hora de expresarme, por si lo que digo sirve o daña a la causa. Quizás un escritor siempre sea de izquierdas porque es un disconforme.

—¿Podrá pronto visitar Cuba?

—No me interesa.

—¿Por qué?

—No conozco las islas Seychelles, esa es la principal razón. ¿Para qué ir a Cuba, que me conozco de memoria, pudiendo ir antes a las Seychelles, ¿no cree? Hombre, si me hacen una buena oferta y me pagan para promocionar el turismo…

—¿Están cambiando las cosas?

—Totalmente. De todos modos, hagan su dinerito y sus negocios pero el poder es de los Castro eternamente...

—¿Eternamente?

—Ya lo verán. ¿Cuándo termina una revolución? Nunca. La revolución francesa, la china, la americana... son procesos que nunca se detienen, como el universo. Nosotros, en el mundo occidental, vivimos en la revolución francesa. Los grandes avances en legislación laboral son el resultado de la revolución de octubre. La única que no ha producido na más que guapería es la revolución cubana.

lunes, 14 de diciembre de 2015

AARON FUENTES


Octubre o noviembre de 1999

14 de diciembre de 2015 a las 10.30 AM (EST)


Me hizo mejor persona

sábado, 7 de noviembre de 2015

“La transición en Cuba
será relampagueante”

El escritor considera que EEUU no permitirá cambios
políticos bruscos en la isla.


Norberto Fuentes en una foto tomada
en Madrid en 2004. (Santi Burgos)
Juan Jesús Aznarez en El País
6 de noviembre de 2015

Norberto Fuentes anticipa una transición económica “relampagueante” en Cuba cuando Fidel y Raúl Castro desparezcan, pero cree que Estados Unidos no permitirá cambios políticos bruscos porque no quiere turbulencias ni amenazas de guerra civil al sur de la Florida. Autor de la novelada Autobiografía de Fidel Castro, reeditada en España por la editorial Stella Maris, se codeó con la cúspide revolucionaria hasta caer en desgracia.

Fuentes, de 72 años, fue detenido en 1989, en una causa que culminó con el fusilamiento de un grupo de jefes y oficiales, acusados de corrupción y narcotráfico, entre ellos su amigo el coronel Antonio de la Guardia, y el general Arnaldo Ochoa. Pudo salir de Cuba en 1994 gracias a la mediación de Gabriel García Márquez.

Pregunta. ¿Juega Fidel Castro algún papel en las negociaciones entre EEUU y Cuba?

Respuesta. Si sigue siendo el genio de la conspiración que fue, entonces él está manejando los hilos. Pero a la larga, Raúl resultó mucho mejor conspirador. Esperó todo el tiempo del mundo para sacarlo del juego.

P. ¿Se le mantiene informado?

R. Sí, desde luego. Y si no, él tiene Internet. Le encanta navegar. Desde que descubrió esta posibilidad, se hace muy difícil convertirlo en un [Antonio de Oliveira] Salazar.

P. ¿Cree también que Obama ha cedido mucho recibiendo poco?

R. ¿Qué ha cedido Obama, por Dios? Ese es el último reducto retórico de la vieja y gastada derecha cubana y de sus representantes republicanos. No veo cómo ese imperio colosal tenga nada que perder por negociar unas dádivas.


P. ¿La liberalización económica y social podría activar la apertura política?

R. No creo que sea el plan de las autoridades cubanas. No ocurrió en China, no ocurrió en Vietnam. En la antigua URSS ocurrió a medias, y mire el desastre que se armó. Hasta que llegó Putin y de nuevo puso “en orden” las cosas.

P. ¿Es posible que Raúl Castro tenga algún plan al respecto?

R. Todo eso ya no es un problema de Raúl, sino de los muchachones que vienen atrás. Van a tomar el poder en breve, así que ellos mismos nos dirán sus condiciones y mostrarán, más les vale, sus habilidades de negociadores, es decir, de comerciantes. ¡Y con el amor que le tienen a los dólares y a las empresas privadas, podemos augurar una transición relampagueante! Aunque, eso sí, desde el punto de vista económico. Desde el político, los primeros que se pondrán farrucos ante cambios estructurales demasiado violentos serán los americanos. No quieren turbulencias políticas ni amenazas de guerra civil al sur de la Florida. No se olvide de que quienes inventaron las migraciones salvajes, del tipo que ustedes están experimentando ahora en Europa, fueron los cubanos con el Mariel y después con Clinton, en 1994.

P. ¿Se registran contradicciones en el partido y la sociedad al firmarse la paz con el enemigo?

R. Siempre se han registrado contradicciones, y nosotros gozábamos con las contradicciones. Y era algo que Fidel, y ahora Raúl, me imagino, propiciaban a través de la Seguridad del Estado y de una institución llamada Opinión del Pueblo para mantenerse informado. Si no, ¿cómo diablos te vas a enterar de lo que se está moviendo en la calle? Y, desde luego, tomar las medidas inmediatas para controlar cualquier situación peligrosa. Donde yo veo, sin embargo, el asunto más escabroso de todos es en la inevitable desideologización del proyecto. A menos que apliquen la misma sabiduría de los chinos de darle a cada militante de su partido la tarea de hacerse millonario.

P. ¿Hay diferencias de enfoque entre Fidel y Raúl y entre los militares?

R. Entre Fidel y Raúl, sí. Permanentes. Eternas. Ofuscadas. Inevitables. ¿Los militares? No, hombre. Que se atreva el primero. Acuérdese del proceso del general Arnaldo Ochoa.

P. ¿Qué futuro le espera a la disidencia cubana si EEUU le retira su ayuda?

R. La disidencia y la contrarrevolución cubana es un negocio lucrativo y muy fácil de llevar, sobre todo si estás en Miami. Así que me parece muy bien que esos fondos procedentes de la generosidad del contribuyente americano se desvíen hacia programas más productivos.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

«Los Castro han ganado a EE.UU.:
acabarán muriendo en la cama»

Una entrevista de Carmen Muñoz en ABC

Norberto Fuentes, entre Fidel y Raúl Castro en la década de los ochenta.
(Copyright © 2015 Norberto Fuentes.)

Norberto Fuentes (d), con Gabriel García Márquez y Raúl Castro.
(Copyright © 2015 Norberto Fuentes.)

Raúl Castro y Norberto Fuentes (Copyright © 2015 Norberto Fuentes).

Norberto Fuentes y Fidel Castro (Copyright © 2015 Norberto Fuentes).


Norberto Fuentes (La Habana, 1943) se considera dos veces disidente: del exilio de Miami -donde reside- y del régimen comunista cubano. El autor de origen burgués, «metodista, boy scout y fan de Elvis» vio en la revolución castrista «una oportunidad única de tener una experiencia para escribir». Llegó a ser referente intelectual, amigo y confidente de los hermanos Castro, sobre todo en la década de los ochenta. Pero cayó en desgracia dos veces. La primera tras escribir «Condenados de Condado», «el primer libro disidente que se publicó en Cuba (1968)», recalca Fuentes. La segunda, y definitiva, ocurrió después de que Fidel Castro ordenase fusilar en 1989 a su amigo del alma el coronel Antonio de la Guardia, entre otros, en una trama de narcotráfico y corrupción (caso Ochoa) que marcó un antes y un después de la dictadura cubana. Norberto Fuentes fue entonces recluido en su casa, se declaró en huelga de hambre e intentó huir de la isla como balsero, hasta que medió Gabriel García Márquez y en 1994 pudo salir del país. «Yo lo único que quería y quiero es escribir. La bronca de Fidel conmigo era por motivos ideológicos, la del exilio conmigo es por intereses mucho más bastardos, la contrarrevolución es un negocio y yo no entro en eso», explica sobre su doble disidencia. Norberto Fuentes acaba de publicar la versión reducida de «La autobiografía de Fidel Castro» (Stella Maris), donde recurre a las confidencias del expresidente cubano, a fuentes de archivo y a testimonios orales para revelar intimidades y cómo pensaba en momentos cruciales el hoy anciano líder del castrismo.

—¿Cómo cree que Fidel Castro lleva el deshielo entre Cuba y Estados Unidos?

—Siempre estuvieron previendo esto, siempre lo quisieron. Es el objetivo final, el restablecimiento de las relaciones.

—¿Considera que la Cuba castrista ha ganado el pulso a EE.UU.?

—Sí, totalmente. También depende de a lo que llamamos ganar. Si resistir es vencer, llegar a los 50 años de un proceso en el cual la isla está destruida, la economía no tiene mucho que enseñar... Es una victoria personal, sobre todo de Fidel Castro. Vencieron en que se van a morir en el poder, en Cuba en una cama, sin que nadie los arrastre ni los cuelgue de una farola. «La relación entre los dos hermanos, por parte de Raúl, fue la de un golpe de Estado en estado latente»

—¿Prevé que el Congreso de EE.UU. levante pronto el embargo, como ha pedido Barack Obama?

—Es el momento de arreglar un problema por el que abogan desde hace tiempo mucha gente en EE.UU. La derecha, los congresistas cubanoamericanos lo que quieren es hacer negocio, todo es un problema de dinero.

—¿El embargo es la excusa que justifica muchas cosas en Cuba, como el subdesarrollo?

—No es que justifique, es una mecánica inherente de la revolución. El contragolpe, si tú me golpeas, yo avanzo. En el proceso de la revolución cubana fue definitiva la invasión de Bahía de Cochinos, consolidó el poder de Fidel Castro para siempre.

—¿Por qué cree que el Papa Francisco visitó a Fidel Castro en su casa, se entrevistó con Raúl Castro y no recibió a los opositores en su viaje a la isla de septiembre?

—Los opositores no significan nada, no tienen poder ninguno. Francisco es muy hábil políticamente. Es el «broker» de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El Papa fue a verlo por otras cosas, no por el poder, porque Fidel no tiene ninguno. Fue a verlo porque quería tocar la historia. Es latinoamericano y conoce el escenario.

—¿Qué hubiera sido de Cuba si Castro no hubiera ordenado fusilar al general Arnaldo Ochoa en 1989, acusado de una trama de corrupción y narcotráfico?

—Fidel Castro delimitó hasta dónde estaba dispuesto a llegar y a hacer. Cuanto tú empiezas a matar a compañeros, las cosas son diferentes. Lo que me hace romper con Fidel Castro no es la revolución ni el camino que toma sino el camino que toma él. Fue hasta aquí llega mi compromiso contigo, que mataste a mi hermanito (su amigo Antonio de la Guardia), con razón o sin razón. «Fidel Castro tenía todo el poder del mundo»

—¿Fidel Castro era el capo del cártel de la droga de Ochoa?

—Iba a jugarse su poder haciendo de capo a 90 millas de Estados Unidos? No hubiera durado 53 años. Fidel Castro personalmente no tenía un centavo, el cártel de Ochoa tenía más dinero que la República de Cuba. Pero una cosa es el poder y otra el dinero. ¿Para que iba a meterse en algo peligrosísimo, en el que las ganancias son nada comparado con lo que él lograba? Él tenía todo el poder del mundo.

—¿Trabajó usted para los servicios secretos cubanos?

—Prefiero dejarlo en la leyenda.

—Describa a Fidel Castro, con sus defectos y virtudes.

—Inteligente, muy intuitivo políticamente, con una visión casi parapsicológica de lo que puede ocurrir, con mucha cultura política. Todo lo demás son defectos: vanidoso, obstinado a veces, deja las cosas inacabadas.

—¿Fue precoz en todo? En el libro explica que tuvo su primera relación sexual con una criada a los siete años.

—Le dijo a una periodista que perdió la virginidad a los 7 años. Luego yo reconstruí la historia verídica, fue con una criada que se llamaba Nereida.

—¿También fue un gánster precoz?

—Tenía que ser un duro entre los duros. Las circunstancias lo educaron así, no nació con una pistola en la mano. Él llegó a una universidad de gánsters precoces, donde era lo que primaba. El también fue un gánster precoz, si él no se hubiese armado no hubiéramos tenido a Fidel Castro.

—¿Fidel y Raúl Castro siguen teniendo grandes broncas o el hermano menor lleva totalmente las riendas del poder desde que el mayor enfermó en 2006?

«Las broncas entre los dos hermanos eran de coger palco»

—Eso está totalmente apagado. La bronca que yo publiqué en ABC, «De repente en el verano» (30-7-2010), fue la última que tuvieron los hermanos. Raúl le dijo: «O te dejo aquí mismo o no jodes más», y ahí se acabó Fidel Castro, fue su último intento. Las broncas eran de coger palco.

—¿Fidel Castro no destruyó a Raúl Castro porque era su hermano?

—Sí, eso dice él. Fidel siempre ha querido destruir a mucha gente de su alrededor. Con el caso Ochoa tuvo una bronca tremenda con Raúl porque era el que estaba más arrimado a la perestroika y con todo lo que llevó a Fidel a hacer el montaje de la Causa número 1. Le dijo: «No te fusilo porque tú eres mi hermano, pero eres el responsable de todo esto que está pasando». Raúl estaba entusiasmado con la perestroika, se entusiasmaba con todo lo que fuera quitarle a Fidel su poder. Por parte de Raúl la relación entre los dos fue la de un golpe de Estado en estado latente. Desde siempre. Ahora ya no, es todo lo contrario.

—¿Entonces en Cuba mandan Raúl Castro y los militares?

—Manda Raúl Castro, tiene claro que va a gobernar hasta que se retire; luego será problema de otros. Dentro de dos o tres años habrá un poder colegiado. Todos son militares. Es una revolución cuya característica fundamental es el carácter militar. Va a ser algo parecido a China. No hay ningún problema en la sucesión. Raúl se apoya en los militares, los está preparando, pero el poder es totalmente suyo. El poder de Raúl es la garantía de la vejez tranquila de Fidel, de que muera en paz.

—¿De quién era más amigo, confidente y referente intelectual, de Fidel o de Raúl?

—Yo era amigo de los dos, pero admiraba muchísimo más a Fidel. Con Raúl tenía un tipo de conversación, con Fidel tenía otro.

—¿Raúl Castro era más dado a hacerle confidencias porque bebía más?

—En un momento determinado creo que Raúl hasta se alcoholizó. No quiere decir que no sean personas muy inteligentes, muy hábiles, que por tomarse un traguito vayan a soltar... Son productores permanentes de confidencias para todo el que esté a su lado. Les encanta, sobre todo a Fidel, hablar de lo que han hecho.

«Este régimen no tiembla con nada, tiemblan los enemigos»

—¿Se guarda confidencias que harían temblar al régimen?

—Ese régimen no tiembla con nada. En esos casos de poder absoluto casi siempre las confidencias a quien ponen a temblar es a los enemigos o a los colaboradores. No a ellos dos, están por encima.

—¿Qué sucederá cuando Fidel y Raúl Castro mueran? ¿La sucesión está atada y bien atada?

—Sí, y más les vale. ¿Sabe quién va a ayudar enormemente, decididamente, a que no pase nada en Cuba? Estados Unidos.

—Raúl Castro ha manifestado que en 2018 se retira. ¿Convocará elecciones libres?

—Si llega vivo, se retira. Él ya cumplió su misión, si los nuevos en el poder quieren elecciones libres, es problema de ellos. Va a ser lo mismo porque ya en ese momento la lucha entre revolución y contrarrevolución dejó de existir. Da lo mismo que sea el canciller (Bruno Rodríguez) o (la disidente) Yoani Sánchez.

—¿Cómo ve a Cuba en una década? Con un sistema económico y político tipo Vietnam o China?

—Va a ser un emporio de riqueza, casinos y hoteles. Y en menos tiempo también. Vamos a terminar como comenzamos, solo que ahora vamos a terminar como marxistas-leninistas. Sí, el fin es el modelo chino o vietnamita, pero más sabroso porque estamos más cerca de Estados Unidos.

—¿Qué pasará con los cubanos de Miami?

—Vamos a ver si aprenden a despolitizar los negocios. Cuando los cubanos de Miami aprendan a despolitizar los negocios, las puertas de Cuba se les abrirán.

■ ■ ■

Esta es la versión extensa de la entrevista de Carmen Muñoz publicada el 2 de noviembre de 2015 en el portal digital de ABC. Para ver en formato PDF la versión más corta publicada en la edición impresa cliquee aquí.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Por qué hay una crisis
de gobierno en Cuba

Una entrevista con Jorge Sáinz en EL ESPAÑOL. Favor pinchar aquí:


¿Qué bondad, qué rebelión, qué entusiasmo podemos esperar de estos rostros enfermos, de estas poses acartonadas? Contemplad el paisaje humano con el que la briosa administración de Barack Obama negocia. Hacia el centro, con su blanca palidez, Abelardo Colomé Ibarra. A su izquierda, Carlos Fernández Gondín. La foto es del 2013, en Venezuela. Así los volveremos a ver pronto, ellos o sus sustitutos, pero sosteniendo la bandera americana.

martes, 27 de octubre de 2015

No es el mejor día

Fragmento de mi próximo libro:


Aeropuerto de Luanda, 10 de enero de 1989. 11 AM. Las tropas cubanas inician su retirada después de 15 años de guerra en Angola. Abelardo Colomé (a la izquierda en la imagen) viaja desde Cuba bajo el hipotético argumento de participar en la ceremonia de despedida, aunque su verdadera misión es conducir de regreso hacia la isla, virtualmente arrestado, al general de División Arnaldo Ochoa. La ocasión es ideal, además, para exhibir las tres estrellas de su nueva investidura como general de Cuerpo de Ejército. Le acompaña un incondicional, y auténtico antihéroe en la corte castrista: el general de División Carlos Fernández Gondín, con un sobreseído expediente por actos de cobardía al inicio de la guerra. Una mancha —es evidente— que hoy no cuenta. Hoy es un día de banderines y bandas de música y despedida de las tropas.

Imagen capturada de video. Copyright © 1989, 2015 by Norberto Fuentes. Prohibida la reproducción en cualquier medio.

viernes, 2 de octubre de 2015

Más fuerte que la sangre

Foto-Op con Jefferson. Tercer viaje de Fidel a Estados Unidos. Ahora como
gobernante. Según un pie de foto actual de AP: El Cubano de puño de hierro
Fidel Castro visita el memorial de Thomas Jefferson en Washington, DC
el 16 de abril de 1959.

Fue una especie de golpe de estado a largo plazo. Muy lento en su despliegue. Necesitó del transcurso de 56 años, 4 meses y 29 días para que consolidara sus objetivos y que alguien pudiera declararse finalmente vencedor.

Paradójicamente, ese es un tiempo enmarcado por los dos únicos viajes de Raúl Castro a territorio enemigo. El primero, cuando aterriza en Houston, Texas, el 28 de abril de 1959, que es revelador de un fracaso suyo. Y el del pasado jueves 24 de septiembre, cuando su Illushin presidencial pega el tren de aterrizaje en Nueva York, que reivindica, sin fisuras, su triunfo final.

Y el día que comenzó la guerra. El Vice Presidente Richard Nixon y el entonces
Primer Ministro Fidel Castro se reúnen en la Rotonda del Capitolio el
19 de abril de 1959. De aquí Nixon saldrá disparado a reclamarle la invasión
de Cuba al Presidente Eisenhower y a la CIA. Día emblemático para siempre
en la historia de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Exactamente
dos años después, el 19 de abril de 1961, de la brigada invasora 2506,
armada y protegida por Washington, no quedaban más que algunas barcazas
humeantes y dos mil hombres con las manos sujetas en la nuca en señal
de rendición incondicional ante las tropas de Fidel Castro.

Aquella tarde de abril de 1959, Fidel volaba desde Montreal, Canadá, hasta Houston, en posesión de la información de que Raúl estaba efectuando unos extraños movimientos en La Habana. Ya conocía algunos de sus barruntos antes del viaje, pero la información que logra reunir con posterioridad es concluyente. Raúl y el Che temían que Fidel —oigan esto— cayera en la tentación de ponerse de acuerdo con los americanos durante el viaje o podía hacer concesiones que pusieran en dudas los objetivos legítimos de la Revolución. Y lo estaban presionando a través de mensajes para que volviera a Cuba el primero de Mayo y anunciara un viraje al socialismo durante el desfile ese día. Y Fidel, por supuesto, consideraba que eso era prematuro y más que prematuro: suicida. Por eso, sin pasar por La Habana, había optado por irse a la reunión económica de Buenos Aires, sobre la cual Regino Boti, uno de sus sacrosantos economistas, le había dado un briefing —aprendió la palabreja inglesa en ese viaje y todavía hoy le place utilizarla. Desde el mismo avión le mandó un mensaje a Raúl para que se reuniera con él en Houston. Tenían cosas muy serias que hablar.

En Houston, los hospedaron en el Sahamrock, recién inaugurado. Le asignaron el penthouse. Raúl vino con su mujer, Vilma Espín, y el comandante Manuel Piñeiro “Barbarroja” y unos guardaespaldas. Se reunió a solas con Fidel en su habitación, pero igual hubiesen podido reunirse en medio de la calle porque, cuentan los testigos, los gritos —los de Fidel— se podían oír por todo el hotel. También, se supone, se escucharon algunos de Raúl, aunque proferidos éstos en decibeles mucho más tenues. Uno de los gritos más nítidos era la acusación mutua de hijos de puta, en lo cual “ambos hermanos tenían la razón”, según testimonio de Ernesto Betancourt, otro de los economistas acompañantes y luego pasado al bando contrarrevolucionario. Todavía hasta hace poco, cuando estaba para el paso y se calentaba con algún coñacito y tenía a Raúl cerca y le parecía que la mejor forma de acompañar su Napoleón era burlarse de su hermano menor, Fidel le decía: “Cojones, Raúl, pero qué sentido de la oportunidad más atrofiado tú tienes.” Estas son —deben suponerlo— versiones atemperadas por el tiempo transcurrido de su barrage de insultos y gritos en el Sahamrock de Houston. Embromarlo con una repetición en tono más suave de lo que le gritaba en aquel hotel. “¿Tú te imaginas el regalo que le hubiésemos hecho a nuestros enemigos de haber declarado, como tú querías, al quinto mes de la Revolución, su carácter comunista?”

De manera que, cuando Raúl Castro aterriza en Nueva York el pasado jueves, para asistir al 70 Aniversario de la ONU, tiene que haberse sentido muy complacido consigo mismo, sobre todo en cuanto a sus mañas y estratagemas aprendidas en los últimos 50 años para tratar con los americanos y los resultados palpables: audiencias con el presidente Barak Obama, y con el ex Bill Clinton, que no da un rodea del tamaño de un estadio de futbol como le hizo a su hermano Fidel sino que lo cita en un lujoso hotel de la ciudad y estrecha su mano conmovedoramente amén de hacerlo posar juntos para un foto-op. Si Fidel acertaba en su apreciación de que Raúl en determinadas circunstancias no sabía moverse adecuadamente con las oportunidades, él, a su vez, no vislumbraba los límites de su propia personalidad y las capacidades de las de Raúl. Y si Fidel era el arrebato, Raúl era la prudencia; y donde Fidel era el espectáculo, Raúl era el silencio. Puede decirse de este modo que Raúl tuvo más tiempo libre para entrenarse.

Sabemos, en fin, que la idea de la muerte no cabe claramente en la conceptualización de los hombres que son dioses como Fidel Castro. Pero, pasados los 80 años de edad, Raúl manda un mensaje muy simple a los americanos: Este es el momento de negociar, porque una nueva generación tomará el poder de Cuba en dos o tres años, y para ese momento a ustedes les conviene estar aquí ya, si no quieren perder otra vez.

Que el sistema digestivo destruyera la salud de Fidel y que los americanos se dispusieran a escuchar las ofertas de Raúl, fueron los ingredientes finales del cocido. Pero la dialéctica de la traición implícita, primero ante la sospecha de que su hermano negociara con los americanos, y ahora para ser él quien lo haga, merece eventualmente una explicación.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Carmen en combate

Era la Mamá Grande de la literatura española. Una agente literaria que trascendió los límites de su profesión para convertirse en pieza capital de las letras, transformar a los autores en protagonistas absolutos y acompañar los ecos del boom latinoamericano. Un nombre legendario que, después de acompañó hasta el éxito a autores como Vargas Llosa y García Márquez, entre otros, ha fallecido este lunes (21 de septiembre) en Barcelona a los 85 años de edad.
—del ABC (Madrid, 23/09/15)



Colgado en HEREJÍAS Y CAIPIRINHAS, el blog de Rui Ferreira, el martes 10 de abril de 2007.

Aquellas noches en casa de Gabo


El diario español ABC (mi ex lugar de trabajo – uno de tantos otros), publicó hoy un pequeño texto (¿memorias, reportaje?) de Norberto Fuentes sobre un incidente ocurrido un fin de año en la casa de Gabriel García Márquez en la capital cubana. Cuenta el texto que la editora Carmen Balcells, posiblemente la única mujer que Norberto comparte con Gabo, y viceversa, le preguntó a Fidel Castro que cuando liberaba a los presos políticos. La que se armó después lo van a leer aquí [ver a continuación]. Lo que ABC no publicó es la fotografía de la velada, que ahora aquí la descubrimos. De izquierda a derecha, tenemos a NF, Carlos Aldana, Armando Hart, el cineasta brasileño Ruy Guerra, Carmen Balcells y Vilma Espín. Al fondo del lado derecho, medio escondido en la oscuridad haciendo, váyase a saber qué cosa, se distingue a Alcibíades Hidalgo.


Las buenas y las malas noticias. ¿Cuál primero?

ABC / 10 de abril de 2007

El episodio de un español que le solicita la libertad de los presos políticos a Fidel Castro, es algo que yo había visto antes. Carmen Balcells, la famosa agente literaria de Gabriel García Márquez, acometió la tarea. Aunque no creo que pensara con detenimiento en el terreno que se estaba metiendo, sino más bien que fue como aconsejando al cubano —con una frase de ocasión— para que saliera de ese fastidio. Ocurrió un poco después de las sidras, los besos y los abrazos de bienvenida al año 1986, y delante de la veintena de invitados que García Márquez tenía esa noche en su casa, algo que ya se estaba haciendo una costumbre, “esperar el año en casa del Gabo”, una especie de coronación del Everest en el combinado de poder y gloria que se conocía entonces en Cuba, no tanto por Gabo sino por que Fidel hacía acto de presencia en cualquier momento. Carmen había llegado esa misma tarde a La Habana para participar del exclusivo festejo, el último vuelo de Iberia del año 1985. Y Fidel se presentó en el recinto hacia las 12,30, luego de dedicar su noche a recorrer hospitales y visitar en su post operatorio al primer cubano con un corazón transplantado. Fidel estaba de pie. La puerta de salida al jardín estaba a su espalda. Carmen estaba a su lado y hablaban del desempleo mundial y de lo formidable que resultaba viajar en primera por Iberia cuando, de improviso, soltó aquello de, Ah, oye, Fidel, ¿y por qué no acabáis de soltar a los presos políticos? No puedo asegurar que fuesen las palabras exactas, pero sí que no se le debe haber olvidado lo que pasó a continuación. Casi nadie, hasta ese momento, había reparado en el personaje que yo tenía junto a mí, hundido en el cojín de un sofá beige, vestido con un terno de chaqueta negra pero sin corbata y que tomaba whisky con soda de un vaso enorme. Raúl Castro Ruz. Le bastó la brevedad del consejo de Carmen para saltar de su asiento —su vaso fue uno de los dos que de repente yo tuve en las manos— y comenzó la descarga de una virulenta diatriba. Era inadmisible que Carmen —ni nadie que viniera del extranjero— se apeara con semejante solicitud. El gobierno cubano era el único en el mundo que se veía obligado a soportar esa clase de cuestionamientos. No había un solo preso en Cuba que no hubiesen atentado contra los legítimos poderes del Estado cubano. La voz ronca y dura de Raúl surgía incontenible junto con sus argumentos. Fidel y Carmen parecían dos totems alrededor del cual se movía Raúl como en una danza de guerrero sioux. Carmen daba indicios de bascular levemente en el centro del círculo que describía Raúl —aguantaba con bastante entereza la embestida—, mientras Fidel se mantenía callado y con una inusitada expresión de ausencia. En su silencio, expresaba una cierta solidaridad con Carmen, y a su vez dejaba que el hermano desplegara su ataque sin contratiempos.

Bien, pues, esa noche yo tuve conciencia de uno de los temas en los que te quemabas nada más que de acercártele y, lo más importante, que esos hermanitos no creían en diplomacia ni buenos oficios cuando se intentaba transgredir una pulgada del territorio que han demarcado como propio.

¿Conocía el canciller Miguel Ángel Moratinos la anécdota? Quién sabe. Pero es previsible que las inconveniencias y la rispidez del diálogo con los cubanos en lo referente al tema, tiene que haber estado presente en la preparación de su viaje a La Habana. Y es indudable que el éxito de su gestión ha tenido que ver, sobre todo, con el uso de los accesos alternativos que el negocio diplomático pone en sus manos. Y no son desdeñables los resultados de la aventura, porque los aproches anteriores, los inaugurados sobre todo por José María Aznar para la política española hacia la isla, han demostrado su desgaste e incompetencia. Amén de que los presos continúan tras los barrotes. Ya ustedes saben, se trata de la vieja política de la ilusión que creen vislumbrar a cada rato con el fin de derrocar a Fidel Castro. Lo cierto es que, desde que Zapatero llegó al poder, ha procurado —o al menos intentado— llevar a cabo otra dinámica y hacer del pragmatismo su profesión de fe. Como mínimo, ha entendido que encerrarse en una concha con Estados Unidos (el principal productor de la ilusión contrarrevolucionaria) no sirve de nada.

La semana pasada, en el Palacio de la Revolución, no hubo danza sioux alrededor de Moratinos. Hay algo lamentable de cualquier manera. Y es la supervaloración que la disidencia cubana se hace sobre ella misma. La cruda verdad es que no disponen de ninguna cadena hotelera, de ninguna finca, de ninguna fábrica, y mucho menos de tropas, para exigir una agenda y sentarse por derecho propio en la mesa de negociación. Su argumento principal —que debido a la represión no pueden lograr una plataforma política que merezca la atención de los centros de poder, tanto afuera como dentro del país— es inobjetable pero también demuestra a las claras la debilidad de su sistema de comunicación. Quizá aún estén a tiempo de aprender que, para poder negociar, hay que disponer de un mínimo de fuerza política, o económica o social —y mejor las tres juntas. El mecanismo resulta notorio. Tienen que encontrar sus vías, como bien hicieron los checos, o los polacos, y que vengan desde adentro y no haya que esperar por los dignatarios extranjeros que desembarcan en el aeropuerto.

¿Alc infraganti?

Alc. El Conejo Alc. El viejo Alcibíades Hidalgo y Basulto de las páginas irredentas de Dulces guerreros cubanos. ¿Capturado infraganti?

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Misericordia, rumba y disidentes


La visita del Papa a Cuba en el programa “La noche de COPE” del lunes 21 de septiembre de 2015. La entrevista con el autor empieza hacia los 8.45 minutos.

Para escuchar presione aquí.

Presentación en la página de archivos de audio de la cadena COPE.

Lunes 21/09/2015

Visita del Papa a Cuba

Nuestra enviada especial Paloma García Ovejero nos ha contado cómo está yendo la visita más política del papa Francisco en Cuba, y a partir de ahora empieza la más pastoral. El Papa Francisco estuvo 40 minutos reunido con Fidel Castro. También hemos hablado con Norberto Fuentes, autor de la "Autobiografía de Fidel Castro".

¿Y el Papa no viene a Miami?


[Los gringos de la superferretería Home Depot donarán los clavos.]

viernes, 18 de septiembre de 2015

sábado, 15 de agosto de 2015

Raúl a solas con su dilema

Publicado en La Repubblica como "Tra Raúl e Fidel" y en La Tercera, el 15 de agosto de 2015

Cuando Mijail Gorbachov fue elegido secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, en 1985, tuvo una visión sombría de la historia de su país y de sus antecesores. Dijo: "Todo lo que nos va a pasar vendrá desde el pasado". Era la expresión de la gran tragedia rusa. Le temían a su pasado. No solo le temían, sino que le daba motivos suficientes para avergonzarse. Y rápidamente veríamos como ese pasado devoraba los propios cimientos de la Unión Soviética y el imperio se derrumbaba como un castillo en la arena. No en balde, desde occidente, y los americanos en especial, impulsaban el aireo permanente de ese pasado, exaltaban a Solshenitzin y expurgaban los archivos del KGB en el período de licencia que tuvieron mientras Boris Yeltsin se tomaba toda la reserva de vodka remanente en las bodegas del Kremlin. Era un pasado sangriento y despiadado y sobre todo necesario de mostrar a los cuatro vientos, según Londres y Washington, principalmente. No obstante, otra es la situación ante el pasado cuando se refiere a la historia de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Por lo menos es lo que nos trasluce John Kerry en el día de hoy, mientras re inaugura la embajada americana en La Habana. Dice que no debíamos ser prisioneros del pasado. Hombre, comprensible que la historia debe pasarse por alto lo más rápido posible en esta ocasión, porque si alguien tiene algo de que arrepentirse está en Washington y no en La Habana. Los cubanos, la verdad, pueden vivir perfecta y legítimamente orgullosos con su pasado. En mi opinión, este es un error, si no estratégico, sí de sintonía, del discurso de Kerry. Con lo cordial que es, elegante, presidenciable (qué mundo mejor hubiésemos tenido de haber sido el elegido en vez de George W.), carece sin embargo del don autocrítico de un comunista como Gorbachov. Porque si de algo los cubanos no tienen que sospechar y mucho menos verse como prisioneros es del pasado enmarcado en los últimos 55 años. Y eso, se los digo desde ahora, es la parte que Fidel no dejará pasar. Por la más elemental de las razones: el pasado es todo el capital que tienen los cubanos para poner encima de la mesa de negociaciones. Un pasado que además logró el imposible de quebrar la hegemonía continental de Estados Unidos amén de que eso y no otra cosa es lo que los ha llevado a pactar. El error adquiere una dimensión mayor cuando sopesamos que la persona contra la que se está dirigiendo es un ancianito encorvado, que se enfunda en un desajustado mono Adidas, y que, como todo abuelo en su poltrona, lo único que tiene para atesorar es el de sus recuerdos, el de sus días felices, que en este caso del vejete que se llama Fidel Castro, es la memoria de una Revolución invicta. Yo diría que esperen su respuesta (y si no vemos nada publicado en los próximos días, es porque Raúl se lo va a impedir). Pero, quizá mejor aún, esperen la respuesta de Raúl Castro, o señales desde cualquier instancia de su gobierno, ante este enunciado claramente divisorio del discurso de Kerry.


En uno de sus momentos significativos Kerry alude a que Fidel Castro había sido recibido con los brazos abiertos en los Estados Unidos en los primeros días de la Revolución y que al año siguiente, a despecho de aquel acogedor recibimiento, Castro había agasajado con un abrazo al soviético Nikita Jruschov en la misma ciudad de Nueva York. El gran pecado de que el sustituto en el trono del dictador Fulgencio Batista se atreva a arropar con un abrazo a un líder soviético. (Como si el mismo Obama no hubiese saludado y palmeado en el hombro a Raúl Castro hace apenas unas semanas. Esta especie de derecho de pernada de los presidentes americanos a intercambiar las más adorables sonrisas con los gobernantes comunistas, ¿quién se los otorga?). Pero Kerry olvida decir, que en ese mismo primer viaje de Fidel como héroe victorioso a los Estados Unidos, exactamente el 17 de abril de 1959, en Washington, luego de la reunión en una oficina del Capitolio, el entonces vicepresidente Richard Nixon instruyó a la CIA que comenzara los preparativos para acabar con Fidel Castro. En fin, que ahora le toca el turno a Raúl. Por su parte, en las vísperas de izar la bandera americana en los jardines de la embajada, Fidel ya ha hecho todo lo que se puede —paseo en minibús con Evo Morales y Nicolás Maduro por las calles de La Habana, recordatorio de la deuda multibillonaria de los Estados Unidos a Cuba por los daños del embargo, celebración masiva de su 89 aniversario en el parque aledaño a la embajada americana—, para llamar la atención como la verdadera, única voz disidente que queda en ese país. ¿Se estaría refiriendo The Washington Post en su editorial de hoy a la ausencia de Fidel de la lista de invitados a las ceremonias de la embajada cuando lamenta que Kerry haya ignorado a la disidencia interna?


lunes, 13 de julio de 2015

Él quería decirnos algo


(La voz de Tony comienza hacia el segundo 15)

Los poemas grabados por Antonio de la Guardia y que conservaba su hijo, apenas llenan 6 minutos y 22 segundos de un casete. Lo transcribí en La Habana de 1994 y los pasé directamente a un disquete. La primera división en versos fue mía, dejándome llevar por los arcos respiratorios de su lectura. Después entró en acción el poeta Raúl Rivero, que se encargó del acabado. Por supuesto, ya para esa fecha Antonio de la Guardia llevaba más de cinco años muerto. Mandado a fusilar por Fidel y Raúl Castro. Sus editores espontáneos, Raúl Rivero y yo, corrimos bastante mejor suerte. Trabajamos en una fecha que no logro precisar de 1994, apenas me hice de una copia del casete. Pero Raúl tenía ya un pie en la cárcel y yo uno en el exilio. A Tony lo mataron el 13 de julio de 1989. El jefe del pelotón y quien le aplicó el tiro de gracia fue el coronel de las FAR Tomás Mesa. Hoy se añade otro aniversario de la ejecución. Raúl y yo tuvimos el chance de salvarle sus poemas al brother. Y yo, hasta un poco más de seis minutos de su voz.


-I-

Nuestro mundo
          móvil
                    constante
Entre coloridas visiones
                                          de vegetal cielo
Alargadas líneas de ondulante mar
Expresiva cubierta de risueño sueño
Fantásticos pensamiento interno
Eso creo con mis fugitivas mentes
Con mis sensoriales órganos
Semilla rodeada de fértil cuerpo
Movimiento razonal de flor salvaje
Silvestre verde lo que me rodea
En mi yo montaña
En mis fugitivas mentes
Sensoriales órganos de mi Selva Madre
Orgánicas
            primitivo
                       A ti llego

(Otra...)

-II-

Me esparcí en la arena
Pero tu verano cuerpo
Se levantó de nuevo
Hizo de la sangre estrellas
Y de la piel tambores
Con que calmar tu ausencia
Estremeció la aurora
En el andar cobrizo
Sobrecogido en botas
De milenaria historia
Se recobró el granizo
El azadón, el Hijo del Hijo
El pasahambre, el mendigo

Y digo que hasta que el hombre vuelva
De minero, herrero, cañero
Recogerá la arena
Donde dejó las armas
Con esperanzas tiernas
En tu verano cuerpo

-III-

Aquel arrullo
De bellas o malentendidas notas
Me trae recuerdos
Recuerdos vegetales
De orgánicas figuras laboriosas
Que se recuesta
Sobre sus lados pulidos
De incesantes caricias
De fémures rocas
Diluyendo su incesante paso
De gigante armado
Aquellas venas
Que defienden como nuevos poderosos
Desbordantes de vida mística
Que golpea incesantemente
Sobre sus pilares hermanos
Y se entrecruzan en loca carrera
Por llegar a su amada madre
Enlutada de belleza
Por sus años de siglo
A enriquecer su precipitado viaje
Que golpea
Y embiste al mineral granito
Para convertirlo
En su amado lecho
Triste de por siglos
Triste de por muerte

-IV-

Enlutados ojos
Enrarecida voz
Desbandarse
Quiere el llanto profundo
Derramarse gota a gota
Hendiéndole esta herida
Difícil de domar

Cuándo algunos
Cuánto mucho
No sabe tocar
Madre Selva
A quién puede
La soledad de las cenizas
Profesar tiránico amor
En un mundo hecho para amar

Juventud universal
Que tal mundo no existe
De sumiso y cobarde llanto
Cae un constante surco
Renovador de hombrades

A ti
Que hicieron cita
Con el plomo muerte
Aún ante los orígenes
De la Madre Tierra

-V-

«Juchi»
Así decía mi fiel amigo
Carbónico acento de terruña tierra
Sucede
Que de lo poquitingo que tenía
Se trajo con él
Su belleza infantil
Y compartió avenas
Y flores silvestres
Con los de pálido rostro
Y de andar fatigado
Sucede que trajo también
La sabiduría el ave que canta
Hermosas notas de susceptible eco
Que se desbordan
En cardíaco infinito
Pues así es
Su cobriza montaña
Ignorado primitivo
Guarayo de los montes
Que con su poquitingo
Abrió los caminos verdingos
Y los montes grandingos
Mientras se oía su
Tai tai
Tai tai
Tai tai

-VI-

Ola que sobre ola
Caes de muerte silenciosa
Recurre al humano hueso
Que lamenta y lamenta
Su verdadera suerte
De poderoso sencillo
Enseña tu verdadero rostro
Cobrizo de andar
Por retorcidas playas
Que hormiguean
Bajo tus pies enlutados
                                         de macabra suerte
Por fin
Levántate furiosa máscara
Arremete
            Choca
                   Embiste
                             Golpea
Muerde si puedes
                            el costillar gangrenoso
Que son mis lados y los tuyos
Y los de todos
Devuelve al mar y a las olas
                                                    lo suyo
Que de su vientre hinchado
Nacerá por fin
                                  el de andar alto y poderoso

-VII-

Pero no será
Que los volcanes
Batirán la inmensa ausencia
Con valor gesto
Que el rebelde estaño
Librará por su ancestral cólera
Es tu sangre de juventud
Que recoge paso a paso
El huracán de lucha
Que bate hombro con hombro
A los que vienen
A sembrar sus pozas
Con cadáveres hermanos
Son tus clavículas de mochila
Tus pies rocas
Y tus brazos árboles
Los que empujan a esta inmensa montaña
De desfallecidos humanos
A cerrar sus bocas oscuras
Su materna casa
Y venir a esta inmensa plaza
Para recogerte
A pesar de tu muerte de valor acero
Y sobre escudos
Pues tu pueblo mundo
De indios cazadores
De mineros gremios
Vietnamitas heroicos
Y otros rojos
Hacer del fusil traidor
Y del tembloroso imberbe
Polvo de fuego

Y entonces de tus ojos
Brotarán minas
                         Jardines
De fértil movimiento
Y de cada escuela
Una semilla

Y volverán las mariposas
Que faltan
Para llenar la alegría
Y dirán
Por allá va su cuerpo
De león victorioso
De generosa flor
Que siempre de luz
Y de victoriosa hidalguía
Cubierto


Foto: Antonio de la Guardia hacia la época en que dictó sus poemas a una grabadora. Mediado de los años 60. Está en la terraza de su casa que da a la desembocadura del río Almendares. (Colección de Norberto Fuentes. Copyright © 2015, Norberto Fuentes. Prohibida la reproducción.)

viernes, 3 de julio de 2015

¿La guerra ha terminado?

Una vez Fidel Castro dijo que su mayor preocupación en caso de una guerra contra Estados Unidos era que los cubanos la ganaran. Pues, todo parece indicarlo, ese día ha llegado aunque quizá no en la forma que él lo pudo prever, con sus barbudos marchando sobre Washington a bordo de sus tanques T-62 y entonces de inmediato tener que hacerse cargo de los negocios de la General Motors y de la ATT. Es cierto que los cubanos pusieron bastantes muertos en la contienda y que la proporción es mínima en relación con las bajas de los naturales americanos causadas por los cubanos. Eso sí, no había un americano que cogieran preso (en Cuba o en Angola) que Fidel no lo mandara a ejecutar. Al final no deben pasar de 10. El resto fue siempre la carne de cañón que proporcionaba la contrarrevolución anidada en Miami. Pero ha sido mayormente una guerra que se ha producido en el terreno de la retórica, y en ese sentido le debemos a Fidel Castro dos cosas: su habilidad para nunca llegar a la confrontación militar directa (“Fidel es un genio en saber avanzar de acuerdo al enemigo”, decía el Che Guevara a sus íntimos) y lo otro es que en esas batallas de discursos y propaganda él siempre llevó las de ganar y a su vez le dio el necesario oxígeno de representatividad internacional que le permitió sobrevivir durante cinco décadas. Es revelador, en ese sentido, lo que ha dicho Obama en su comparecencia de este miércoles desde la Casa Blanca para anunciar la reapertura —después de 54 años— de relaciones diplomáticas plenas a nivel de embajadas entre Estados Unidos y Cuba. Cierto que la ruptura de relaciones diplomáticas duró “demasiado tiempo”. Pero al agregar que, cuando se suspendieron en 1961 “nadie esperaba que esto durase tanto”, comienza la distorsión, y unas vez más parece que nos vamos a despeñar por el abismo de la vieja retórica. Si también es cierto que Eisenhower ordenó la ruptura de relaciones, es porque él esperaba que la normalización pudiera establecerse en “un futuro no distante”. Y lo que Obama elude, olvida, o no cuenta para él, es que en ese instante de la decisión de Ike, la CIA tenía 2 000 hombres entrenándose en Retalhuleu, Guatemala, y todos los componentes posibles —incluida aviación y medios navales y electrónicos— de una invasión a Cuba se alistaban. Ah, my dear friend, ahora sí nos entendemos. Las relaciones se restablecerán enseguida porque vamos a acabar con esos atrevidos en tres meses. Y los que ocupen las ruinas humeantes del Palacio Presidencial de La Habana serán nuestros hombres, nuestros asalariados, para decirlo con toda precisión. Si lo que ocurrió después y el marasmo de las relaciones entre ambos países (que no estaba, obviamente, en los planes de la CIA) se extendió por medio siglo, se le debe a la descomunal capacidad de resistencia que Fidel Castro le imprimió a ese proceso. De modo que, bien vistas las cosas, en realidad puede decirse que ganó la guerra. Pero de una forma diferente. Arrimando la baza a su fuego, Obama dice que a partir de la reapertura de las embajadas el 20 de julio, “las barras y estrellas podrán ondear sobre La Habana”. Tiene la tónica de un conquistador militar. Pero no se equivoquen. Ese mismo día y a la misma hora, también ondeará en Washington la modesta banderita de la estrella solitaria.

Publicado como “Mezo discolo distenti ma alla fine vince Fidel” (Medio siglo de dificultades pero al final ganó Fidel) en La Repubblica el 4/07/15. Las ilustraciones son dos cuadros de una de las historietas favoritas de la producción del autor. En dos páginas se desarrollan algunas de las situaciones que hubieran podido ocurrir si la invasión de Playa Girón hubiese alcanzado sus objetivos de destruir la Revolución Cubana. Dibujos de Virgilio Martínez. Guión de Norberto Fuentes. Revista Mella del 7/11/61. No tiene título.

domingo, 21 de junio de 2015

Uno de los imprescindibles

Nikolai Leonov entre Fidel Castro y Nikita Krushov con una máscara de gas, en 1963, en la URSS.

Por Pedro Schwarze
Publicado en La Tercera, el 20 de junio de 2015

El primer hito en el acercamiento entre la Revolución Cubana y la Unión Soviética se produjo mucho antes del triunfo de los guerrilleros de la Sierra Maestra en 1959 o del viaje del viceprimer ministro Anastas Mikoyan a La Habana en 1960. Fue en mayo de 1953 a bordo del barco Andrea Gritti, que iba desde Italia al Caribe. Ahí se conocieron y trabaron amistad el diplomático soviético de 25 años, Nikolai Leonov, que viajaba para asumir sus funciones en México, y un joven Raúl Castro que regresaba desde Bucarest (Rumania) tras participar en el comunista Festival de la Juventud y los Estudiantes de ese año, y que protagonizaría junto a su hermano Fidel, dos meses después el asalto al Cuartel Moncada, considerado el hecho inicial de la revolución cubana.

Castro y Leonov se volverían a encontrar en México en 1956, cuando ya estaba en planificación la expedición del Granma y el inicio de la lucha guerrillera en Cuba. Los vínculos con los Castro y con el Che Guevara impulsarían la carrera del soviético a tal nivel que, tras dejar el servicio diplomático (tuvo que salir de México después que los rebeldes fueron detenidos por la policía mexicana y descubrieron una tarjeta de presentación de Leonov en un libro que leía Guevara) ingresó al KGB (estaba en Moscú cuando se enteró del triunfo revolucionario) y llegó a ser el “número dos” de esa organismo de inteligencia.

Esta semana, Leonov (86), quien es considerado por algunas fuentes como uno de los mentores del Presidente Vladimir Putin y que en la década pasada ocupó un escaño de diputado en la Duma, lanzó una biografía sobre Raúl Castro, en cuya presentación participó el canciller ruso, Sergei Lavrov. Nikolai Leonov, que llegó a tener el cargo de general de división del KGB, respondió por escrito a preguntas de La Tercera sobre algunos momentos históricos que le tocó vivir y donde explica su visión sobre el actual pie en las relaciones de Estados Unidos y Cuba.

Mucho se recalca la frase de que “en política no hay casualidades”. ¿Cuánto hubo de suerte y cuánto de planificación en su trabajo y en su amistad con los cubanos, incluido Raúl Castro?

Todos los episodios que marcaron el comienzo y el proceso de cimentación de mi amistad con Raúl Castro fueron el capricho de la suerte, las casualidades del destino en la época prerrevolucionaria.

¿Su experiencia en México y sus contactos con los cubanos de la expedición del Granma fueron determinantes en su intención de dejar el servicio diplomático e ingresar al KGB?

Mis encuentros con Raúl y el Che en México sirvieron de base para que el embajador soviético tomara la decisión de poner fin a mi carrera diplomática y mandarme de vuelta a la URSS por violar las reglas de conducta de un diplomático (por mantener contactos con personas “sospechosas”). Con esta marca regresé a Rusia sin chances de un buen empleo.

¿Cómo se enteró de que la revolución de los hermanos Castro había vencido?

Seguí la lucha revolucionaria de Cuba por la radio y la prensa, y estaba seguro de que terminaría inevitablemente en el triunfo de los barbudos. Pensar así era lógico, si se toman en cuenta todos los factores y, sobre todo, por la calidad de los líderes de aquella hazaña.

¿Su carrera recibió un impulso y tomó un camino distinto gracias al triunfo revolucionario en Cuba y su relación con los Castro?

En Moscú había poca información sobre los sucesos en la lejana Cuba porque en La Habana no había embajada soviética. Resultó que el único ciudadano soviético que había conocido a los líderes revolucionarios de Cuba en carne y hueso era yo. Me encontraron y comenzó otro etapa de mis ocupaciones. En 1958 comencé a trabajar con la Inteligencia soviética para ayudar, desde esas posiciones, al fortalecimiento de la Revolución Cubana.

¿Se le pasó por la cabeza sumarse al proceso cubano y quedarse en la isla?

Nunca pensé dejar Rusia para unirme a los revolucionarios cubanos. Estaba seguro que podía hacer mucho más quedándome en mi nuevo puesto. Creo que mi decisión fue correcta.

Con la elección de Allende, la vía armada de Fidel Castro se vio en peligro ante la opción electoral de Chile ¿Qué discusión se dio en la URSS sobre eso?

La victoria de Allende no convenció al Kremlin de que esa vía era viable. La teoría reinante, basada en el libro de Lenin El Estado y la Revolución, rezaba que el cambio radical era posible solamente si se destruía el Ejército tradicional y el aparato gubernamental antiguo. El golpe de Estado de Pinochet al parecer convenció al Kremlin en lo correcto de la teoría de Lenin.

Con Raúl Castro al frente del poder, Cuba inició un proceso de reformas. ¿Considera que esas reformas avanzan con un pie puesto en el freno, como consecuencia de la experiencia traumática que fue el término la URSS con la Perestroika?

Los cubanos acumularon una enorme experiencia en reformas positivas y negativas. La tragedia de la variante soviética es evidente y aleccionadora. El ejemplo chino también está a la vista. Ellos construyen su propio modelo del socialismo. La reforma es como la medicina. Si el reformista no cuida la dosis necesaria, el efecto puede ser dañino en vez de ser curativo. De la libertad es fácil caer en el libertinaje. En Rusia hemos visto de sobra los efectos de Perestroika.

Usted dijo que EE.UU. está perdiendo el control de América Latina, pero a la vez la apertura del entendimiento entre Washington y La Habana es interpretado como la apuesta de Obama por buscar una mayor influencia sobre la región ¿Acaso no es eso contradictorio?

Estados Unidos ya ha perdido el control que tenía antes sobre América Latina. Es obsoleto recordar la doctrina Monroe, la política del garrote, todas las formas de panamericanismo tradicional. El nacimiento de la Celac es la forma convincente de la madurez de la mentalidad latinoamericana y caribeña. La creciente presencia de China en el continente sudamericano es un factor que pesa más de lo que se ve en la superficie. EE.UU., que trató de aislar a Cuba, se vio en la situación de quedar aislado. Obama se dio cuenta de eso. Por eso trata de conservar los puentes y reparar aquellos destruidos.

¿Cómo se entiende el siguiente enredo: que Raúl Castro elogie a Obama y Obama se enfrente con Putin, cuando Putin se acerca cada vez más a la Cuba de Raúl Castro? ¿Ya no cuenta eso de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”?

En el mundo bipolar todo era claro. Cuba para sobrevivir necesitaba un poderoso aliado, que era la URSS. Ahora el mundo es diferente. La Habana es parte de la familia latinoamericana y caribeña. Su cuerpo y alma están allí. La experiencia histórica demostró lo dañino que significó para Cuba su alianza con un solo aliado, independiente del poderío que este tenga en ese momento. Del trío que usted menciona (EE.UU., Rusia, Cuba) cada uno de esos estados tiene sus propios intereses y actúa de acuerdo a ellos. Es un triángulo donde no hay aliados, ni visibles enemigos con intereses en conflicto en el continente americano. Rusia y EE.UU. arreglan sus cuentas en otros parajes.


Cuando la entrevista ya había sido publicada en La Tercera, llegaron estas dos respuestas.

Hubo muchos momentos de tensión entre La Habana y Moscú. ¿Qué rol jugó usted en esos momentos?

Los momentos de tensión en las relaciones entre Moscú y La Habana fueron muchos, los más importantes se mencionan en el libro. Siempre cuando tenía oportunidad empeñaba todos los recursos para suavizar o limar definitivamente los obstáculos que causaban problemas. Las razones de carácter estratégicas lograban superar las diferencias de criterio menos importantes.

Cuando se produce lo de Playa Girón o Bahía de Cochinos en 1961 ¿es cierto que Nikita le dejó a usted su despacho de líder máximo para que averigüe lo que estaba pasando en Cuba?

En los días de la intervención armada de la brigada de mercenarios apoyados por la CIA yo realmente me encontraba en el despacho del presidente del KGB (Vladimir Semichastny) y reflejaba en dos mapas de Cuba la situación que pintaban las agencias informativas de EE.UU., por un lado, y la que resultaba según informaciones de la embajada soviética en La Habana y fuentes del gobierno Cubano. La diferencia resultaba abismal. Verdad y mentira, en rojo y negro. A ratos Kruschev llamaba para recibir la información fresca.

Publicado en La Tercera con el título "La experiencia demostró lo dañino que fue para Cuba su alianza con un solo aliado".

miércoles, 10 de junio de 2015

Las palabras y la alegría



Han sido días pródigos por el uso particularmente ingenioso de las palabras que han atrapado mi lectura o mi oído, ya sea como anuncio de ciertos servicios de brujería o como aforismo de corte confuciano o como aviso solemne o regla de admisión.

Primero Luis Agüero, el escritor (pocas veces se dispone de uno de tus novelistas favoritos al alcance de una llamada telefónica). El sábado estábamos hablando de esto y de aquello, cuando me recordó el cartel escrito con brocha de rotulador de cine de barrio en la puerta de uno de los grandes santeros del barrio de Puentes Grandes, que decía, en letras chorreadas:

Pedro el del Taburete
Santero
Mato o curo en 24 horas

Lo que me llevó a sacar de mi propia reserva, el aviso a la entrada de un bar mexicano (si mal no recuerdo, alguien me dijo que allí se había filmado El tesoro de la Sierra Madre), que advertía a los potenciales usuarios a un costado de las puertas batientes:

Prohibido
Hombres armados
O
Mujeres solas

Terminada la sesión con Luis Agüero, me disparo hacia Barnes & Noble y compro, acabadito de salir, el libro de William Styron My Generation, una suculenta colección de ensayos y trabajos de non-fiction, que he visto anunciada en la Internet. Más rápido aún que el viaje a la librería, me disparo hacia su crónica del funeral de William Faulkner que le comisionó Life en julio de 1962 y donde tuvo la curiosidad de reproducir un volante que se repartió por todos los negocios del pueblo del novelista, esto es, Oxford, Mississippi. El luto de los tenderos:

EN MEMORIA
DE
WILLIAM FAULKNER

Este negocio estará
cerrado
de 2:00 a 2:15 PM
Hoy, julio 7, 1962

Y por último, apenas comenzada la semana, algo más definitivo, enjundioso. El aforismo que me envía el amigo Rogerio Moya en un mensaje electrónico. Si no fuera tan largo, habría que esculpirlo en la piedra.

El Gran Lao - Tse, dijo:
Sólo cuando Ud. ve un mosquito posado en sus
testículos es que se da cuenta que siempre hay una
manera de resolver los problemas sin violencia.

Pero ¿existirá o existió realmente el tal Lao-Tse? A lo mejor es la personalidad oculta de Moya. Como Supermán y Clark Kent.

La foto de la fonda del condado de Oxford es del libro Yoknapatawpha. Images and voices, de George G. Stewart. Ojalá que no se moleste por la reproducción. Porque si hay demanda, los dos nos vamos a morir de hambre.

lunes, 25 de mayo de 2015

Manolete


Vida adulta (es la que importa):

Se gradúa de abogado. Se asocia al excomunista y senador de la
República Rolando Masferrer “El Cojo”, que se pasa a Batista
después del golpe de Estado

Crea la Federación Campesina del Norte de Oriente y logra
 aglutinar a unos 20 000 miembros, cada uno de los cuales debe
abonar un peso anual por la membresía. Gana algunos litigios
memorables a favor de campesinos muy pobres

Representante legal de Juan Domingo Perón y de la
Mercedez Benz en La Habana

 

 Se alza en la Sierra Maestra en compañía de José Pardo Llada,
el conocido comentarista radial y uno de los primeros mentores
políticos de Fidel Castro

Fidel lo nombra primer juez civil de la Revolución para que actúe
en los territorios liberados por el Ejército Rebelde.

Al triunfo de la Revolución, Fidel le aconseja ingresar en el
Partido Comunista. El recado es trasmitido por Carlos Rafael
Rodríguez: “Fidel cree que es lo mejor para no tener que fusilarte
después”. El momento del exilio llega temprano para Penabaz

Reclutado en Retalhuleu, Guatemala, como auditor de la
Brigada de desembarco 2506 durante su entrenamiento
para derrocar a Fidel

 

 Escapa del infierno (para ellos) de Bahía de Cochinos en una
de las lanchas utilizadas tres días antes para desembarcar

Rescatado en medio del Golfo por un buque tanquero y
llevado al puerto más cercano: Nueva Orleans

Acusa a Kennedy públicamente
(U.S. News and World Report) de traición

 

Ingresa en el ejército americano. Es enviado a pelear a Vietnam.
Se gana la reputación (según el mismo) de ser el oficial más costoso
de la historia de esa institución armada. El caso es que no permitía
avanzar un milímetro su batallón si antes no le servían una
preparación artillera con el efecto combinado y el ablandamiento
por parte de la aviación de napalm y bombas de demolición y
de racimo. “Lento pero seguro”, era su lema inalterable.

Involucrado en ciertos negocios (nunca aclara su naturaleza aunque
asegura haber sido instigado por “los federales” como parte de un
operativo) que le cuesta una porción de años de cárcel

Se dedica en California a hacer exorcismos a mujeres
desgraciadas; lo que él llama exorcismos y mujeres desgraciadas.
Emplea un huevo de gallina con cuya punta roma recorre
las espaldas desnudas de sus exorcizadas


Publica libros, folleros y revistas. Consigue que García Márquez
declare una de sus novelas como uno de los libros más locos
que jamás ha leído

José Pardo Llada, su compinche de toda una vida, le presenta a
Norberto Fuentes, que se convierte en su compinche por
sustitución reglamentaria y, a la muerte de Pardo, compinche
pleno. Designado como Manolete a partir de esos trámites

Norberto lo emplea como uno de los personajes más divertidos de
La autobiografía de Fidel Castro

Tiene 91 años y está en su poltrona favorita que tiene un
mecanismo como los asientos de los aviones para recostarse y le
dice a Clara, su mujer, que va a echar una siestecita. Son las 2 de la
tarde. Unas tres horas después, hacia las 5, Clarita se da cuenta que
ya no se va a despertar.

En resumen:

MANUEL RAFAEL PENABAZ TOBÍO
21 de diciembre de 1923
16 de mayo de 2015

NADIE JODIÓ MÁS EN ESTE MUNDO


 ICONOGRAFÍA

Los mangos de su patio en Miami Garden. Probablemente en Vegas de
Jibacoa, Sierra Maestra. Sobre el fondo de una balsa y con un cadáver
flotando a su derecha en el momento del rescate. Militar americano. Lo
tengo en la gloria cuando le presento al famoso William Kennedy. Con
su último compinche —y Clara y Niurka y Aaron

martes, 12 de mayo de 2015

12 millones de ovejas descarriadas




No es la primera vez que Fidel o Raúl Castro se postran de rodillas ante la iglesia. En verdad, tienen esa práctica desde su niñez. Hace cinco o seis años, poco antes de morir en Miami, en un encuentro casual en un restaurante mientras él consumía una espesa fabada, el sacerdote jesuita Armando Llorente me contó que en una excursión campestre con sus alumnos ricachones de Belén estuvo a punto de ahogarse en un rio y fue Fidel el que se lanzó al agua y lo rescató. Estando ya en la orilla, jadeantes y exhaustos, el heroico Fidel no aceptó las expresiones de gratitud de su mentor y solicitó en cambio que los dos se arrodillaran para rezar. Su hermano, sin embargo, más terrenal, o quizá menos dado a ese tipo de golpes de efecto, también pasó por las aulas de Llorente. Pero al principio de la Revolución Raúl se apareció en la televisión cubana para confesar que, según sus maestros jesuitas, “él nunca haría nada bueno en el mundo”. Dos formas de expresarse… ¿pero objetivos diferentes?

Ya desde enero de1959, luego de lograr la humillante derrota del ejército de Batista, Fidel tenía claro quiénes eran los dos enemigos principales a los cuales iba a enfrentarse: los americanos y la iglesia católica. Es decir —y empleando el lenguaje al uso del abuelo Marx—, los explotadores extranjeros y la iglesia a su servicio. (El padre Llorente, como se ve, nunca atinó a descifrar lo que se anidaba en el alma del jovencito que, trémulo y jadeante, le pedía con fervor dar gracias a Dios a la vera de un río.) No se dejen engañar por las apariencias. La iglesia, desde que desembarcaron los curas con los primeros colonizadores españoles, estuvo al servicio de las clases dominantes (ach, Karl!). Su misión espiritual se reducía a bendecir la inauguración de nuevas propiedades y eso sí, puntualmente, presentarse ante la hoguera donde los conquistadores iban a achicharrar a algún cacique rebelde o en los fosos de La Cabaña donde le partirían el espinazo a algún patriota cubano en el garrote vil. El asunto era que se arrepintieran de sus pecados. Y era además una iglesia con el mismo nivel moral de un vodevil. Era fama que Héctor Duarte, el amante del cardenal Manuel Arteaga, le arrebató el anillo cardenalicio para obtener dinero rápido en una casa de empeño pero antes le había rajado la calva al vejete con el mismo anillo.

Bien, pues, ha sido una alianza indestructible y que siempre actuó en interés de socavar y apurar la pulverización de la Revolución Cubana. Pero en 1961 todos los curas estaban expulsados y desde enero de ese año se habían roto las relaciones con los Estados Unidos. (Tengo entendido que, desde entonces, las actividades de inteligencia en Cuba se la pasaron los americanos a los ingleses.)

Resultaron lentos en producir un cambio o al menos en obtener algunos resultados, aparte de que fue sorprendente y descomunal el espíritu de resistencia cubano frente a las vicisitudes impuestas por el embargo económico y sus amenazas militares. No quita que fuera un pueblo que aún supiera bromear y hasta divertirse a costa de las penurias. Con ese entusiasmo de carnaval solíamos decir que en Cuba lo que no estaba prohibido, era obligatorio. Era una interpretación popular de “la necesidad táctica” que a veces las autoridades debían tomar, ciertas medidas represivas, o para decirlo más amablemente, profilaxis social. Está el caso de la persecución a los homosexuales (convertidos de pronto en enemigos potenciales del comunismo) y en prohibir a los jóvenes católicos que estudiaran en las universidades. Y si ya te habías colado y te descubrían, la expulsión era inmediata y sin apelaciones. Recuerdo que una noche en mi casa, alrededor de una botella de ron, donde estaba uno de mis encumbrados amigotes militares, el general de división Fabián Escalante, nombre de guerra "Roberto", jefe de la Dirección Política Central del Ministerio de Interior, y el irreverente y simpatiquísimo poeta Raúl Rivero, se habló que esas medidas punitivas se estaban revisando. Entonces Raúl, ya bien sazonado en alcohol, dijo: “Coño, Roberto, yo estoy dispuesto a regresar a la iglesia y hacer la comunión si la Revolución me lo pide, ¡pero que me obliguen a tocarle la vianda a un compañero!” Para los neófitos: vianda es una de las tantas acepciones cubanas para designar el miembro viril masculino.

Bien pues, llegamos a ese día luminoso del regreso al redil. Porque Raúl Castro acaba de decir en Roma, luego de su reunión a cámara cerrada con el Papa Francisco, que “…si el Papa sigue así, yo volveré a rezar y volveré a la Iglesia, y no lo digo por broma.”

No sé si se darán cuenta de que es Raúl Castro el que está otorgando el perdón. Claro, nunca deja de ser un Castro Ruz. No lo digo en forma peyorativa. No hay otro mecanismo de liderazgo posible en una revolución que además se produce sobre una población hasta ayer inculta, indisciplinada, chusma y con siete varas de hambre. Decididamente si los cubanos hoy son otras personas no se lo deben a Dios. Pero, al igual que con sus acuerdos con el presidente Obama, en su entente de estreno con el Papa Francisco, Raúl Castro no ha entregado nada. A menos que ustedes consideran que hablar y decir sinecuras y escanciar elogios sea alguna clase de concesión estratégica o política.

No veo nada novedoso, se los confieso. Un día de 1996, apenas llegado al exilio, fui invitado a dar una conferencia en el llamado “mall” de la CIA. Sí, en Langley, Virginia. Con el anfiteatro lleno. Y casi todas las preguntas de los presentes estuvieron dirigidas a conocer mi apreciación sobre las posibilidades de la iglesia en Cuba. Ah, pensé, la vieja alianza se despereza. El eje Washington-Roma revive. “Todas las que ustedes quieran —recuerdo que más o menos dije (no tengo la transcripción conmigo)— pero después que ustedes capitulen.”

En fin, que la única novedad posible aquí, no es que Raúl Castro regrese al redil. Es que el Papa Francisco pida su ingreso en el Partido Comunista.

Publicado en La Repubblica como “Ma dietro quella pecorella smarrita le mosse di un político abile” el 11/5/2015 y en La Tercera el 12/6/2015.